Elisabet, se me había pasado comentar este poema. Aunque no lo escuché sino hasta después de San Valentín, pero como sea lo disfruté. Sin embargo tu declamación como campana clara de Matins dejó en mí una sensación como de pequeña amargura, o un leve sabor en la boca como de melancolía… Quizá relacioné el poema con todos esos enamoramientos de adolescente, que uno bien sabe que son exageraciones sin provecho alguno, pero como sea los siente hasta la última fibra del corazón…
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